Pelos, pelos, pelos, ahí viene el pelú.

En los últimos meses he estado creciendo una épica barba. Honestamente ha llegado al punto que me siento orgulloso.Mi retrato con barba. Se ha convertido en una marca de perseverancia y resistencia ante las presiones sociales. Pero, ¿por qué decido hacer una entrada sobre el asunto? Hay unas cuantas revelaciones -que no han sido nuevas- que me han llegado a través de este recorrido. Que son asuntos que no le deben sorprender a nadie.

Todo el mundo tiene una opinión al respecto

No alcanzo a entender cómo mi barba es tema de conversación para (casi) todo el mundo. Por una parte me agrada pero por otra me agota.  A la secretaria le parece asquerosa y me besa la mejilla con resistencia. Tengo amistades que le parece fascinante mientras tengo otras que simplemente piensan que con ella me veo “feo”. Mi madre le impacta y creo que ni se atreve darle una caricia a su hijo y menos aun me quiero imaginar la opinión de mi hermana que pronto se casa e imagino que me cortara la barba mientras duermo. Personas que no me habían visto en un tiempo me pregunta si es real. Mientras personas que me acaban de conocer me preguntan ¿por qué te dejas la barba así? ¡De hecho! ya tengo una respuesta corta para evitar la extendida conversación: “es un asunto político”

Un escenario interesante fue el de mi pasado trabajo. Entrevistaba un participante y me hizo la afamada pregunta. Le ofrezco mi respuesta corta pero me veo obligado a expandir la respuesta porque tenía una inmensa cara de insatisfacción. En pleno proceso de explicación mira mi ID (que estoy afeitado y con pelo corto) y me dice:

-“Ya se porque lo haces.”

-Le ofrezco una mirada inquisitiva y le pregunto, ¿por qué piensas?

-“Lo haces para ocultar tu cara”

Me parece fascinante como las personas tienen que encontrar dentro de su disonancia cognitiva una explicación que les haga sentido (para ell@s) y les logre resolver este conflicto ignorando la razón legítima por las cuales lo hago.

¿Cuál es la razón?, ¿Por qué lo hago realmente?

No hay una respuesta simple, pero mayormente lo hago para entender porque le causa tanta incomodidad a la gente* y he llegado a la siguientes conclusiones.

Voy por el mundo tratando de entenderlo y una de las cosas que me rompe la cabeza es el asco que le provocan los pelos a algunas personas (especialmente a los puertorrqueños [¡y más aún  a los hombres gay!]). Peor aún cuando comienzan a usar eufemismos descarados: “Como quiera te ves lindo, pero a lo mejor si te la bajas un poquito, te ves mejor.”

La gente piensa imediatamente que pelo=peste.

Tal vez, las personas han asociado los pelos con los vagabundos y por eso llegan a esa conclusión. Pero es importante que se entienda que los pelos no es igual a peste. El pelo tampoco es igual a sudor. No he notado que sude más o que apeste más con mi barba (o al menos nadie ha sido lo suficientemente cortés como decirme). Además, es increíblemente entretenido lavarme la barba.  ¡El/la que apesta es porque tiene algún problema con la higiene que no necesariamente está asociado con los pelos! En este caso A+B≠C.

La gente vive fascinada con las personas pre-pubertas.

Sin duda alguna la pubertad es un ritual de paso desgraciado pero natural e inevitable. Las hormonas están descontroladas, tu cara parece de un mutante, apestas como nunca, tu ánimo es más volátil y tu cuerpo está completamente amorfo. Es como si La Sra Mcgonagall te hubiese apuntado su varita y hechizado con el pubertatis comenzare.

Sin embargo, al final de la etapa te miras al espejo y ves un adulto y te das cuenta como el tiempo transforma tu cuerpo. Hay personas que se rehusan a aceptarlo. Tanto en sí mismo como en otr@s. Se afeitan, utilizan botox etc. Se niegan a envejecer con elegancia y en ese proceso repudian muchas de las características de lo que significa ser un adulto contemporáneo. Tener pelos, tener llantas  y la lista continúa. Lo repudian en ellos mismo y en las personas que les rodea. Se niegan a ser asociados con esas personas o simplemente ofrecen explicaciones vacías: “Esta pasando por una etapa”.

Una imagen de alguien con pelos usualmente se aleja del imaginario erótico dominante.

Admito que se encuentran personas que le agradan los pelos y hasta cierto punto es su objeto del deseo (un osito, correr sus dedos por los pelos, sentir el cálido y cómodo abrazo de un pecho pelú),  sin embargo, con mucha certeza puedo asegurar que no es lo que ocurre en la mayoría del escenario. Me he sentado a pensar y preguntar ¿por qué?

Una razón es que la gente equivale los pelos con la peste. Que ya discutimos que es una noción errada.

Sin embargo, muchas personas dicen que odian estar teniendo sexo oral y encontrarse con pelos en la boca. Esta es la aseveración que me deja perplejo. Lo puedo entender y lo puedo respetar. Pero, el cuerpo humano se mueve en la dirección de que le salgan pelos en las áreas púbicas. Es algo bastante inevitable. Entonces la respuesta sería volverse esclavo de la navaja e involucrar a tu pareja sexual en el proceso. Se prometen estar con la navaja, se entregan a ella en las buenas o en las malas, en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad todos los días de su vida. Firmemente pienso que un pelo en la boca siempre va a ocurrir. Así que es mejor hacer paz con el asunto e incluirlo como una posibilidad dentro de todo el escenario erótico. Porque descontinuar un buen encuentro sexual por un pendejo, es de pendejos.

“Está pelú, es un descuidado.”

Este argumento muere bastante rápido. Porque no me considero descuidado. Al contrario, considero que me cuido mejor que muchos hombres. Me alimento bien, utilizo humectante, bebo mucha agua, utilizo filtro solar e hilo dental y hasta mascarillas en el pelo. Muerto ese argumento.

Las barbas en las fotos de los sabios, dioses, etc están correctas pero en los mortales son desagradables.

En las escuelas nos enseñan como los padres fundadores de naciones y como los

Mi foto en sephia

¿Acaso me veo más sabio con una foto en sephia?

inventores y pensadores más prominentes posaban con sus fabulosas barbas. En la filosofía leemos historias míticas de de diferentes dioses y las imágenes que nos muestran son siempre con barba. Los domingos en la iglesia nos arrodillamos y comemos el cuerpo de un hombre que tenía una soberana barba que hasta caracolitos se le formaban. Pero cuando las gente me ven en la calle se sorprenden e intuyen que soy de la iupi. Sin embargo, todo el mundo pasa la barba de estos personas por alto en estas fotos. Aún no logro entender completamente este fenómeno y es el que más me rompe la cabeza. Probablemente esta sea una de las razones principales por las cuales me dejo la barba: un asunto puramente político.

Les dejo con una canción fenomenal del musical Hair que le hace una oda a los pelos. Esa es mi actitud con los pelos y ofrece una fresca visión sobre ellos. Aunque admito que no siempre tuve esta opinión. Cuando estaba en la intermedia y en la High había mucha presión para afeitarse cada pelo del cuerpo. Me volví un esclavo, sin embargo, no lo hacia para mi, lo hacia para que otros estuvieran felices. Además, es demasiado odioso tener pelos enterrados y los “tuquitos” que pican a todo el mundo. He descubierto que no hay nada bueno con afeitarse (tal vez para reducir el calor).

¿Qué crees de los pelos? ¿Has llegado a alguna conclusión? ¿Tienes alguna revelación que quieras compartir al respecto? Tengo entendido que la fobia por los pelos aún es una moda en los más jóvenes, ¿tienes alguna anécdota?

*El caveat emptor de esta entrada es que hago generalizaciones cuando hablo de “la gente” pero estoy bastante claro que las generalizaciones son problemáticas y estas cosas no le aplican a todas las personas. Aun así, ha sido la norma en mi experiencia.

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7 comentarios

  1. Me encantó tu entrada. Es bien interesante. Me gusta que hayas utilizado un tópico tan cotidiano desde una perspectiva tan personal y honesta.

    1. En la cotidianidad a veces se ecuentran las revelaciones más poderosas. Gracias por leer y por enviarme por el tuiter la canción infantil “Mi barba tiene tres pelos”. Me encantó.

  2. Problema de pelos hahaha.. Aunque suene gracioso es muy serio. Catalogamos personas por apariencias estéticas y de lo que significa para la masa como correctamente verte. Imagino que lo de fupista pelú no te a faltado… hahaha

    1. Es muy triste ver como la belleza está moderada por un grupo en particular y como crean las normas para definirla.
      Por otra parte, me ha pasado de todo con la barba, desde fupista, socialista y iupitero es lo menos. Lo más impresionante fue como un extraño en la parada me preguntó: ¿tu eres de la iupi verdad? 😐

  3. aracelis · · Responder

    Amo a mi hijo y jamas me reprimiria de acariciar su rostro porque el amor de una madre no mira eso. Me impacta porque amo ver esa hermosa cara que se oculta tras una alfombra de pelos. Me gustaria verlo afitado, recortado claro que si, pero siempre, siempre me he caracterizado por respetar las desiciones de mis hijos .Me importaria como hueles y siempre hueles bien. DTB.

    1. Me matas de la ternura madre. ¡Sabía que lo ibas a leer y reaccionarías de esa manera! Te amo con intensidad.

  4. Buen post!

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