Cuatro Palabras o la hostia blasfema del espectáculo de vida

Este artículo es parte de una secuencia de escritos que ando realizando sobre la obra de nemesio canales, paliques. Revisa lo que escribí anteriormente donde explico mis motivos para comenzar esta jornada.

Nemesio presenta su obra con una suspicacia como ninguna otra que he leído antes, rompiendo con la publicación de ” obras de erudición o de imaginación” en verso. Aunque admite que estrena un “género de humorismo filosófico” en puerto rico lo hace con el atrevido humor de saber que “puede uno ser un asno y entrar el primero en cualquier sitio”.  También tiene la valentía de confesar que lo que decide publicar es una colección asincrónica de artículos cuyas “ideas y sentimientos que inspiraron algunos de esos trabajos ya no son [sus] ideas y sentimientos de hoy”. De entrada nemesio se presenta como un autor honesto, que reconoce la transformación del ser humano y la capacidad que tiene la letra para seguir estas transformaciones reconocidas de ante mano.

Mas aun es inevitable no identificarse con canales cuando manifiesta que al escribir se ha enfocado en el fondo y no en la forma, “preocupándome mucho de lo que tenía que decir y muy poco, casi nada, de  cómo lo tenía que decir.” Presenta sus observaciones como artículos etnográficos que se ocupan de descomponer el “espectáculo de la vida” con su particular perspectiva. Mas allá comenta que le pone el precio de un dolar a su obra con la excusa de cumplir con la idea común que comprar un libro de un autor es hacerle una limosna y aclarando su posición de las limosnas que “mientras las baratas denigran, las caras dan hasta cierto realce al que la recibe.”

Despide entonces esta introducción, “adiós, que para prólogo de un libro condenado a ver la luz en Burrolandia, sobra la mitad de lo dicho.”

El prólogo alcanza presentar entonces a un autor cuyas pretensiones de su obra son muy pocas de manera tal que el lector se logra identificar con sus escritos de inmediato. Humilde y humorista. Mi primer acercamiento a nemesio es  súper acertado debido a que en todo momento que decido escribir algo pienso exactamente lo mismo: este conjunto de letras pertenece a Burrolandia y no debe tocar retina ocular alguna. Mas sin embargo, al igual que él me inspira inmensamente irrumpir con los textos eruditos y rebuscados de palabras de domingo tal Disfrutando de la Hostia Blasfemacual si escribir fuese ir a la misa y el deber del escritor es presentar sus letras como hostia sagrada a sus lectores. Lo dudo. La hostia sagrada solo alimenta el alma de unos pocos pero deja sed y deseo de sabor en la mayoría de la comuna que de el/ella consume. [Aprovecho para confesarles que la hostia con crema de avellana sabe deliciosa, deben probarla]  Lo que decido escribir se aleja de una hostia sagrada y se alinea más con pura blasfemia. Blasfemia en fondo y forma consagrada en las banalidades de la experiencia humana y ese “espectáculo de la vida”.

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